Mujeres españolas llaman a huelga feminista

Publicado por Orestes Eugellés Mena

Con la denuncia a los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres: el sistema de salud, los servicios sociales y la educación; así como a la corrupción (agravante de la crisis); y a la justicia patriarcal que limita el ejercicio del pleno derecho femenino, concluye el Manifiesto 8M divulgado esta semana por varios medios de comunicación y que llama a una huelga de cuidados, laboral, de consumo y educativa para el venidero Día Internacional de la Mujer.

“Cada 8 de Marzo celebramos la alianza entre mujeres para defender nuestros derechos conquistados, —dice el documento.

“Fue la unión de muchas mujeres en el mundo, la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas y sindicalistas. Las que trajeron la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, las que combatieron al colonialismo y las que fueron parte las luchas anti-imperialistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando”.

Recalca que “la fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa”, y en ese contexto exige “plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total aceptación de nuestra diversidad”

El llamado es a recesar en las actividades diversas que realizan las mujeres, con independencia del trabajo (remunerado o no) que realicen.

Huelga de cuidados

“El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas”.

Huelga laboral

“No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo”, por eso la huelga laboral “contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas (…) no poseen garantías o no están regulados. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género. ¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral”, exige el Manifiesto.

Huelga de consumo

“Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo”, y explica que “exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética.

Huelga educativa

Muchas voces se han sumado a este llamado, entre ellas las de las profesoras e investigadoras que trabajan en las universidades quienes este domingo dieron a conocer su propio manifiesto.

“La feminización de las universidades está haciendo resquebrajarse algunos de los pilares patriarcales que han sostenido la universidad desde su fundación, aseguran las autoras. Estamos no solamente mejorando la calidad de la investigación y la docencia, sino además poniendo la relación educativa en el centro de nuestro trabajo para que el cuidado de las personas, de los espacios o de los textos que estudiamos y escribimos sea un valor vital y mejore la convivencia universitaria”.

Pero no obstante estos loables resultados, las mujeres en ese entorno “recibimos salarios más bajos, nuestra carrera académica está más llena de obstáculos que la de nuestros compañeros, tenemos contratos más precarios y se concede menor financiación a nuestras investigaciones”.

“A pesar de ser mayoría entre las personas graduadas, somos minoría tanto entre las personas que ocupan puestos de mayor remuneración y prestigio (solo hay un 21% de mujeres catedráticas en España y 3 rectoras entre las universidades públicas)”, afirman.

“Queremos una cultura universitaria libre de acoso sexual, sexista, LGBTIfóbico, racista, capacitista y clasista, donde se respeten nuestros cuerpos y nuestras ideas”, enfatizan las docentes.

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