Todos somos Venezuela

Publicado por Orestes Eugellés Mena

En el repleto Teatro Teresa Carreño parten los aplausos: entran los
obreros brasileños, los mineros bolivianos. Entra la delegación China,
acogida con entusiasmo por haber asumido la defensa del gobierno de
Maduro y haberlo acompañado en su batalla contra el superpoder del
dólar. En Caracas inician las jornadas de solidaridad internacional
con la Revolución Bolivariana, que se concluirán el 19 de septiembre
con una gran marcha antiimperialista.

Un grupo de músicos canta “Para la guerra Nada”, un texto poético
contra la violencia racista, que por cuatro meses ha intentado
provocar la guerra civil. El Viceministro de Cultura, William
Castillo, presenta a los oradores, explica que han respondido a la
invitación más de 200 delegados provenientes de 60 países: 30
partidos, intelectuales, sindicalistas, movimientos, llegados hasta
aquí desde “todo el sur del mundo”.

A la mesa preparada en el palco, se sientan la docente indiana Sonia
Surabhi Gupta y el senador chileno Alejandro Navarro, en el día en el
que, hace 44 años, la dictadura chilena de Pinochet cortaba las manos
al poeta Victor Jara. “Venezuela está indicando al mundo una
alternativa, por esto es atacada”, dice Gupta, secretaria general de
la Organización nacional de la India por la paz y la solidaridad.

Sus palabras sintetizan el espíritu con el cual han llegado hasta aquí
compañeras y compañeros provenientes de los cinco continentes: “En
este momento no es fácil la resistencia antimperialista, porque la
ideología burgués domina en todo el mundo. Pero, justamente por esto,
aquí se presenta una oportunidad para reconstruír el
internacionalismo, una ocasión para los pueblos del sur global de
unirse y decir un firme NO a cualquier tipo de injerencia en nuestros
asuntos internos”.

Luego habla Delcy Rodriguez, presidenta de la Asamblea Nacional
Constituyente en plena actividad y Jorge Arreaza, Ministro de
Relaciones Exteriores empeñado a difender Venezuela en los varios
organismos internacionales. Las nuevas sanciones impuestas por Trump
miran a cerrar al país en un bloqueo económico-financiero similar a
aquel que está sufriendo Cuba desde hace más de medio siglo. Venezuela
ha reaccionado contraatacando: el dólar no será más la única moneda
utilizada para las transacciones de Venezuela en el mercado
internacional.

Podrán participar también el yen, el rublo y otras monedas como la
india. China, Rusia e Irán han respondido positivamente.

Maduro apenas ha terminado un giro de consultas con los representantes
de algunos países petroleros. Su país ha sido admitido como observador
en la Organización Islámica de cooperación.

Mientras tanto, avanza en la República Dominicana una nueva jornada de
encuentros para poner sobre la mesa del diálogo con la oposición
venezolana, dirigida por el expresidente español José Luis Zapatero.
Esta vez, bajo pedido de la oposición, se han sumado otros tres países
favorables a las derechas: Chile y México.

Los encuentros se retomarán el jueves 27 de septiembre. El gobierno
bolivariano, por su parte ha añadido a Bolivia y Nicaragua. Hoy llega
a Caracas el presidente boliviano Evo Morales a acompañar las jornadas
de solidaridad Todos Somos Venezuela. También nutrida la delegación
Cubana, de la que hace parte uno de los Cinco agentes liberados por
Obama, Fernando Gonzalez, hoy presidente de l’Icap.

Los máximos representantes de las derechas – el presidente del
Parlamento, Julio Borges y el vice Freddy Guevara (de Primero Justicia
y de Voluntad popular respectivamente) han viajado por Europa para
pedir a sus padrinos la ejecución de estilo mafioso del país e incluso
una intervención armada de los Estados Unidos, que Trump ha dejado
entrever.

Mientras tanto, el presidente norteamericano ha convocado para mañana,
lunes 18, una reunión internacional con los países neoliberales de
Latinoamérica. “Una contraunión del diálogo” la ha definido Jorge
Arreaza, invitando a Trump y al presidente colombiano Manuel Santos a
mirar a los propios problemas internos, “infinitamente superiores a
aquellos de cualquier otro país”.

Pero Trump, para apretar más la horca alrededor del cuello del
socialismo bolivariano, quiere que Caracas sea definida “negligente”
en la lucha a la droga. Y mientras tanto, su vasallo en la OEA, Luis
Almagro, presiona para que el organismo internacional declare a Maduro
y su gobierno un dictador que viola los derechos humanos, para
entonces someterlo a la Corte Penal Internacional.

El Movimiento Todos Somos Venezuela responde con un Plan de Acción
Internacional. Una agenda de movilizaciones en cinco puntos para
promover el diálogo mundial, la ciudadanía universal, la lucha contra
la xenofobia, la defensa del socialismo y la soberanía del país
bolivariano.

Traducción Gabriela Pereira

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